

En grupo o en familia
Para finalizar la Novena...
Lectura del Libro del Génesis (3,8-19).
Cuando oyeron la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, Adán y su mujer se escondieron de la vista del Señor Dios entre los árboles del jardín.
El Señor Dios llamó a Adán y le dijo: “Dónde estás?”. Él contestó: “Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí”. El Señor Dios le replicó: “¿Quién te informó que estabas desnudo?, ¿es que has comido del árbol que te prohibí comer?”. Adán respondió: “La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto y comí”. El Señor Dios le dijo a la mujer: “¿Qué has hecho?”. La mujer respondió: “La serpiente me sedujo y comí”. El Señor Dios dijo a la serpiente: “Por haber hecho eso, maldita tú entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia; esta te aplastará la cabeza cuando tú la hieras en el talón”. A la mujer le dijo: “Mucho te haré sufrir en tu preñez, parirás hijos con dolor, tendrás ansia de tu marido y él te dominará”.
A Adán le dijo: “Por haber hecho caso a tu mujer y haber comido del árbol que del que te prohibí, maldito el suelo por tu culpa; comerás de él con fatiga mientras vivas; brotará para ti cardos y espinas, y comerás hierba del campo. Comerás el pan con sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste sacado; pues eres polvo y al polvo volverás”.
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos Señor.
Este capítulo narra la caída de nuestros primeros padres, Adán y Eva, y las consecuencias de su pecado. Tras su pecado, fueron expulsados del Jardín del Edén que Dios había creado para ellos. Ahora temían a Dios, con quien una vez habían vivido en armonía. La verdad fundamental que se comunica aquí es que el mal y el sufrimiento no fueron provocados por Dios, sino que son el resultado directo de rechazar libremente el mandato de Dios. Nuestros primeros padres abusaron de su libre albedrío y desobedecieron el mandato de Dios, perdiendo su estado de santidad y justicia originales, así como su comunión con Dios, tanto para ellos como para sus descendientes. En esencia, esta violación del mandato de Dios trajo el pecado al mundo y se transmitiría a través de cada generación de la vida humana. No obstante, Dios les prometió la redención en el futuro y que el maligno sería derrotado. (Nota a pie de página tomada de la Biblia Didajé).
CIC #390: El relato de la caída (Génesis 3) utiliza un lenguaje hecho de imágenes, pero afirma un acontecimiento primordial, un hecho que tuvo lugar al comienzo de la historia del hombre. La Revelación nos da la certeza de fe de que toda la historia humana está marcada por el pecado original libremente cometido por nuestros primeros padres.
¿Por qué crees que algunas personas no se sienten cómodas con las enseñanzas sobre el Pecado Original y sus pecados personales? San Pablo escribe: “No hago lo bueno que deseo, sino que obro lo malo que no deseo” (Romanos 7,19). Él descubrió una guerra interior entre el bien y el mal. ¿En qué aspectos podrías identificarte con su análisis?
La oración de la novena, un Ave María y un Gloria.
Lectura del Libro del Génesis (4,1-16).
Adán conoció a Eva, su mujer, que concibió y dio luz a Caín. Y ella dijo: “He adquirido un hombre con la ayuda del Señor”. Después dio luz a Abel, su hermano. Abel era pastor de ovejas, y Caín cultivaba el suelo. Pasado un tiempo, Caín ofreció al Señor dones de los frutos del suelo; también Abel ofreció las primicias y la grasa de sus ovejas. El Señor se fijó en Abel y su ofrenda, pero no se fijó en Caín ni en su ofrenda; Caín se enfureció y andaba abatido. El Señor dijo a Caín: “¿Por qué te enfureces y andas abatido? ¿No estarías animado si obraras bien?, pero, si no obras bien, el pecado acecha a tu puerta y te codicia, aunque tú podrás dominarlo”.
Caín dijo a su hermano Abel: “Vamos al campo”. Y, cuando estaban en el campo, Caín atacó a su hermano Abel y lo mató. El Señor dijo a Caín: “¿Dónde está Abel tu hermano?”. Respondió Caín: “No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?”. El Señor le replicó: “¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde el suelo. Por eso te maldice ese suelo que ha abierto sus fauces para recibir de tus manos la sangre de tu hermano. Cuando cultives el suelo no volverá a darte sus productos. Andarás errante y perdido por la tierra”. Caín contestó al Señor: “Mi culpa es demasiado grande para soportarla. Puesto que me expulsas hoy de este suelo, tendré que ocultarme de ti, andar errante y perdido por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará”. El Señor le dijo: “El que mate a Caín lo pagará siete veces”. Y el Señor puso una señal a Caín para que, si alguien lo encontraba, no lo matase. Caín salió de la presencia del Señor y habitó en Nod, al este de Edén.
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos Señor.
Un pecado conduce a menudo a otro; lo que empezó como una envidia de Caín acabó en el asesinato de su hermano. Los pecados menores, cuando se consienten, reducen nuestra resistencia a una mayor tentación. (Nota a pie de página tomada de la Biblia Didajé).
CIC #401: Desde este primer pecado, una verdadera invasión de pecado inunda el mundo: el fratricidio cometido por Caín en Abel; la corrupción universal, a raíz del pecado; en la historia de Israel, el pecado se manifiesta frecuentemente, sobre todo como una infidelidad al Dios de la Alianza y como transgresión de la Ley de Moisés; e incluso tras la Redención de Cristo, entre los cristianos, el pecado se manifiesta de múltiples maneras (cf. 1 Corintios 1-6; Apocalipsis 2-3).
La Escritura y la Tradición de la Iglesia no cesan de recordar la presencia y la universalidad del pecado en la historia del hombre:
«Lo que la Revelación divina nos enseña coincide con la misma experiencia. Pues el hombre, al examinar su corazón, se descubre también inclinado al mal e inmerso en muchos males que no pueden proceder de su Creador, que es bueno. Negándose con frecuencia a reconocer a Dios como su principio, rompió además el orden debido con respecto a su fin último y, al mismo tiempo, toda su ordenación en relación consigo mismo, con todos los otros hombres y con todas las cosas creadas» (Gaudium et Spes 13,1).
¿Cómo promueven las familias el respeto a la vida y el valor de la vida en el mundo actual? ¿Cuáles son las causas que originan la cultura de la muerte? ¿Cómo podemos promover el valor de la vida humana en todas sus etapas en contraste con los ataques dirigidos contra la vida humana mediante el aborto, la fecundación in vitro y la eutanasia?
La oración de la novena, un Ave María y un Gloria.
Lectura del Libro del Éxodo (32,1-14)
Viendo el pueblo que Moisés tardaba en bajar de la montaña, se reunió en torno Aarón y le dijo: “Anda, haznos un dios que vaya delante de nosotros, pues a ese Moisés que nos sacó de Egipto no sabemos qué le ha pasado”. Aarón les contestó: “Quitadles los pendientes de oro a vuestras mujeres, hijos e hijas, y traédmelos…” El los recibió, trabajó el oro a cincel y fabricó un becerro de fundición. Entonces ellos exclamaron: “Este es tu dios, Israel, el que te sacó de Egipto...” El Señor dijo a Moisés: “Anda, baja de la montaña, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: “Este es tu dios, Israel, el que te sacó de Egipto”. Y el Señor añadió a Moisés: “Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo”.
Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios: “¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con un gran poder y mano robusta? ¿Por qué han de decir los egipcios: Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra?” Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza de tu pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo: “Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre”. Entonces se arrepintió el Señor de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos Señor.
Aunque los israelitas se volvieron hacia la adoración del becerro de oro, Dios los perdonó y les permaneció fiel gracias a la oración intercesora de Moisés. Moisés estuvo “en la brecha” entre la humanidad y Dios, y al hacer eso suministró un modelo que inspiraría a los dirigentes de Israel en los siglos venideros. Dios siempre ha sido un Dios justo, y ahora empezaba a manifestar más claramente su perdón ilimitado. (Nota a pie de página tomada de la Biblia Didajé).
CIC #2113: La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios. Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios (por ejemplo, el satanismo), de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado, del dinero, etc. “No podéis servir a Dios y al dinero”, dice Jesús (Mateo 6,24). Numerosos mártires han muerto por no adorar a “la Bestia”, negándose incluso a simular su culto. La idolatría rechaza el único Señorío de Dios; es, por tanto, incompatible con la comunión divina (cf. Gálatas 5,20; Efesios 5,5).
La mayoría de la gente en nuestra cultura dice creer que Dios existe. ¿Cuál es la causa de la desconexión entre esa creencia y el comportamiento de muchos? ¿Cómo te das cuenta de que los actos de fe, esperanza y amor te acercan a Dios y hacen que tu comportamiento sea un acto de alabanza al Señor? ¿Cómo podemos descubrir la presencia de Dios en nuestras vidas? ¿Cómo podemos compartir la conciencia de esta realidad con los demás?
La oración de la novena, un Ave María y un Gloria.
Lectura del Primer Libro de Samuel (28,6-19)
Consultó al Señor, pero no le respondió ni en sueños... ni por los profetas. Entonces Saúl ordenó a sus servidores: “Buscadme una nigromante, para ir y consultar por medio de ella”. Sus servidores le respondieron: “En Endor hay una nigromante”. Saúl se disfrazó cambiándose de ropas, se puso en camino con dos hombres y llegaron de noche adonde vivía la mujer. Saúl le pidió: “Pon en práctica tu arte de adivinar y evócame al que yo te ordene”. La mujer respondió: “Bien sabes lo que ha hecho Saúl, que ha suprimido del país a los nigromantes y adivinos. ¿Por qué quieres tenderme una trampa para que muera? Saúl le juró por el Señor: “Vive el Señor, que no te sobrevendrá ninguna culpa por esto”. La mujer preguntó: “¿A quién he de evocar?”. Respondió: “A Samuel”. Cuando la mujer vio a Samuel, lanzó un grito. Y dijo a Saúl: “¿Por qué me has engañado? Tú eres Saúl”. El rey le dijo: “No temas. Pero ¿qué estás viendo?”. La mujer respondió: “Veo un espectro que viene de la tierra”. Él le preguntó: “¿Cuál es su aspecto?”. Respondió: “Un hombre anciano que sube envuelto en un manto”. Saúl comprendió que era Samuel. Se inclinó rostro a tierra y se postró. Samuel dijo a Saúl: “¿Por qué me turbas evocándome?”. Saúl respondió: “Estoy en un gran apuro. Los filisteos me hacen la guerra y Dios se ha alejado de mí. Ya no me responde, ni por los profetas ni en sueños. Te he llamado para que me indiques lo que he de hacer”. Samuel le dijo: “¿Por qué me consultas, entonces, si el Señor se ha apartado de ti y se ha hecho enemigo tuyo? El Señor está cumpliendo lo que predijo por medio de mí. Va a arrancar el reino de tu mano y lo va a dar a otro, a David. Lo mismo que tú no obedeciste la voz del Señor ni obraste contra Amalec conforme al ardor de su cólera, así va a hacer hoy contigo el Señor. Además el Señor te entregará a ti y a Israel en mano de los filisteos. Tú y tus hijos estaréis mañana conmigo, y el Señor entregará el campamento de Israel en mano de los filisteos”.
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos Señor.
Conjurar a los espíritus muertos iba contra la ley de Moisés y cualquier tipo de adivinación era violación del primer mandamiento. La Iglesia enseña que cualquier consulta de médiums, espiritismos, adivinos, signos astrológicos, horóscopos o videntes es gravemente pecaminosa ya que, por lo menos implícitamente, busca una intervención preternatural que involucra las fuerzas demoniacas. Esta práctica también refleja un deseo desmesurado de adquirir conocimientos y de controlar los acontecimientos futuros que son únicamente competencia de Dios. (Nota a pie de página tomada de la Biblia Didajé).
CIC #2116: Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone “desvelan” el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a “médiums” encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.
¿Puedes describir las cosas materiales y también las inmateriales que se convierten en “dioses” en la vida de alguien? ¿Cuáles serían algunos de los principales ejemplos de estos “dioses” que vemos en el mundo actual? ¿Cómo describirías la sensación de fascinación y la minimización del pecado que experimenta el espíritu mundano?
La oración de la novena, un Ave María y un Gloria.
Lectura del Segundo Libro de Samuel (11,2-21).
Una tarde David se levantó de la cama y se puso a pasear por la terraza del palacio. Desde allí divisó a una mujer que se estaba bañando, de aspecto muy hermoso. David mandó a averiguar quién era aquella mujer. Y le informaron: “Es Betsabé, hija de Elián, esposa de Urías, el hitita”. David mandó mensajeros para que la trajeran. Llegó a su presencia y se acostó con ella… Ella volvió a su casa. Quedó encinta y mandó este aviso a David: “Estoy encinta”.
David, entonces, envió a decir a Joab: “Mándame a Urías, el hitita”. Joab se lo mandó. Cuando llegó Urías, David le preguntó cómo se encontraban Joab y la tropa y cómo iba la guerra. Luego le dijo: “Baja a tu casa a lavarte los pies”. Urías salió del palacio y tras él un regalo del rey. Pero Urías se acostó a la puerta del palacio con todos los servidores de su señor, y no bajó a su casa. Informaron a David: “Urías no ha bajado a su casa”. Y David dijo a Urías: “Acabas de llegar de un viaje. ¿Por qué no has bajado a tu casa?” Urías contestó: “El arca, Israel y Judá moran en tiendas, y mi señor Joab y los servidores de mi señor acampan al raso. ¿Y yo voy a ir a mi casa a comer y beber y a acostarme con mi mujer? Por tu vida, por tu propia vida, no he de hacer tal cosa”. Entonces le dijo David: “Quédate aquí hoy y mañana te enviaré”. Urías se quedó aquel día y el siguiente en Jerusalén. David le invitó a comer con él y le hizo beber hasta ponerlo ebrio. Urías salió por la tarde a acostarse en su jergón con los servidores de su señor, pero no bajó a su casa.
A la mañana siguiente, David escribió una carta a Joab, que le mandó por Urías. En la carta había escrito: “Poned a Urías en primera línea, donde la batalla sea más encarnizada. Luego retiraos de su lado para que lo hieran y muera”. Joab observó la ciudad y situó a Urías en el lugar en el que sabía que estaban los hombres más aguerridos. Las gentes de la ciudad hicieron una salida. Trabaron un combate con Joab y hubo bajas en la tropa, entre los servidores de David. Murió también Urías, el hitita. Joab despachó un mensajero para informar a David de todas las incidencias de la batalla, ordenándole: “Cuando termines de comunicar al rey todas las incidencias de la batalla, si el rey monta en cólera y te dice: ‘¿Por qué os habéis acercado a la ciudad para atacarla? ¿No sabíais que dispararían desde la muralla?’... tú replicarás: ‘También ha muerto tu siervo, Urías el hitita’”.
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos Señor.
¿Cuál es la mejor forma de mantener la pureza? (Tomado de la sección de explicaciones apologéticas #30 CRECER EN PUREZA de la Biblia Didajé, p. 2188).
Para vencer la concupiscencia necesitamos la pureza de corazón, la fe, la oración, la recepción de los Sacramentos, e implicarnos en las virtudes que sostienen esta disposición. La batalla contra la concupiscencia se da en primer lugar en el corazón del hombre, que es la fuente de todo pecado personal. Para vencer a las tentaciones, debemos confiar en la gracia de Dios, esforzarnos por controlar nuestras pasiones humanas, y buscar la pureza del corazón. La verdadera pureza del corazón consiste en orientar nuestra mente y nuestra voluntad hacia aquello que Dios espera de nosotros. Un corazón puro fortalece la pureza del cuerpo y la pureza de la fe, es decir, la pureza de lo que deseamos, de lo que hacemos y de lo que creemos. (Cf. CIC #2517-2519)
Nuestra lucha contra la concupiscencia comienza en el Bautismo. Con la ayuda de la gracia de Dios alcanzada a través de la oración y de la recepción de los Sacramentos, adquirimos la fortaleza necesaria para vivir una vida de castidad en consonancia con nuestro estado de vida; tener pureza de intenciones significa buscar la voluntad de Dios en todas las cosas; y la pureza de los ojos consiste en la habilidad para guardar nuestros sentidos y pensamientos de todo lo que pueda alejarnos de la voluntad de Dios. Una vida de oración, en efecto, es una ayuda constante e inestimable a la hora de construir y mantener la pureza de corazón. (Cf. CIC #2348-2359, 2520).
¿Cómo podemos mostrar un mayor respeto por la sexualidad humana a la luz de una cultura que la degrada? ¿De qué forma se puede revertir la degradación de la sexualidad? ¿Por qué es tan importante la fidelidad conyugal para la estabilidad de la familia y la sociedad? ¿Qué medios espirituales ofrece la Iglesia para fortalecer los matrimonios o reconstruir los matrimonios con problemas? ¿Cómo nos ayuda el documento del papa san Juan Pablo II sobre la teología del cuerpo a apreciar la belleza del don de la sexualidad y su integración en nuestra vida?
La oración de la novena, un Ave María y un Gloria.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (5,1-20).
Y llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos. Apenas desembarcó, le salió al encuentro, de entre los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo. Y es que vivía entre los sepulcros; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces los habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos; y nadie tenía fuerza para dominarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y los montes, gritando e hiriéndose con piedras. Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó con voz potente: “¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo? Por Dios te lo pido no me atormentes”. Porque Jesús le estaba diciendo: “Espíritu inmundo sal de este hombre”. Y le preguntó: “¿Cómo te llamas?” Él respondió: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”. Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca. Había cerca una gran piara de cerdos paciendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaron: “Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos”. Él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al mar y se ahogó en el mar.
Los porquerizos huyeron y dieron la noticia en la ciudad y en los campos. Y la gente fue a ver qué había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Y se asustaron. Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su comarca. Mientras se embarcaba, el que había estado poseído por el demonio le pidió que le permitiese estar con él. Pero no se lo permitió, sino que le dijo: “Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido misericordia de ti”. El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos Señor.
Gerasa era mayormente un territorio pagano, y el hombre poseído por los demonios no sólo era gentil, sino también impuro, ya que vivía entre los sepulcros y entre una manada de cerdos. La misión redentora de Cristo incluye a todos, es decir, tanto judíos como gentiles. La expulsión de los demonios manifiesta el reino de Dios y la derrota final de Satanás. (Nota a pie de página tomada de la Biblia Didajé).
CIC #2854: Al pedir ser liberados del Maligno, oramos igualmente para ser liberados de todos los males, presentes, pasados y futuros de los que él es autor o instigador. En esta última petición, la Iglesia presenta al Padre todas las desdichas del mundo. Con la liberación de todos los males que abruman a la humanidad, implora el don precioso de la paz y la gracia de la espera perseverante en el retorno de Cristo. Orando así, anticipa en la humildad de la fe la recapitulación de todos y de todo en Aquél que “tiene las llaves de la Muerte y del Hades” (Apocalipsis 1,18), “el Dueño de todo, Aquel que es, que era y que ha de venir” (Apocalipsis 1,8; cf. Apocalipsis 1,4).
La enseñanza de san Pablo dice: “Porque nuestra lucha no es contra hombres de carne y hueso sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos del aire” (Efesios 6,12) ¿Significa algo para mí esta enseñanza? ¿Estoy consciente de que a mi alrededor se libra una verdadera batalla espiritual? ¿Puedes describir alguna experiencia? ¿Encuentro consuelo en las recomendaciones de san Pablo en Efesios 6,14-19 de defendernos?
La oración de la novena, un Ave María y un Gloria.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas (22,1-6; 47-53).
Estaba muy cerca la fiesta de los Ácimos llamada Pascua. Y andaban buscando los sumos sacerdotes y escribas cómo quitarlo de en medio, porque temían al pueblo. Entonces entró Satanás en Judas, llamado Iscariote, que era del número de los Doce, y se fue a tratar con los sumos sacerdotes y oficiales del templo el modo de entregárselo. Ellos se alegraron y acordaron darle dinero. Él aceptó y buscaba una ocasión propicia para entregarlo sin la presencia del pueblo…Todavía estaba hablando, cuando apareció una turba, iba a la cabeza el llamado Judas, uno de los Doce. Y se acercó a besar a Jesús. Jesús le dijo: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?” Viendo los que estaban con él lo que iba a pasar, dijeron: “Señor, ¿herimos con la espada?” Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Jesús intervino diciendo: “Dejadlo, basta” Y tocándole la oreja, lo curó. Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él: “¿Habéis salido con espadas y palos como en busca de un bandido? Estando a diario Enel templo con vosotros, no me prendisteis. Pero esta es vuestra hora y la del poder de las tinieblas”.
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos Señor.
El “momento oportuno” que el diablo buscaba para destruir a Cristo desde su fracaso en las tentaciones del desierto (cf. Lucas 4,13) incluía la traición de Judas Iscariote. Era el momento oportuno también para los enemigos de Cristo, que buscaban la forma de deshacerse de él. (Nota a pie de página tomada de la Biblia Didajé).
CIC #538: Los evangelios hablan de un tiempo de soledad de Jesús en el desierto inmediatamente después de su bautismo por Juan: “Impulsado por el Espíritu” al desierto, Jesús permanece allí sin comer durante cuarenta días; vive entre los animales y los ángeles le servían (cf. Marcos 1,12-13). Al final de este tiempo, Satanás le tienta tres veces tratando de poner a prueba su actitud filial hacia Dios. Jesús rechaza estos ataques que recapitulan las tentaciones de Adán en el Paraíso y las de Israel en el desierto, y el diablo se aleja de él “hasta el tiempo determinado” (Lucas 4, 13).
¿Por qué crees que Dios permite que el diablo nos tiente? Según el Padre de la Iglesia, san Juan Crisóstomo, el demonio nos tienta especialmente cuando estamos solos, como hizo con Jesús en el desierto. ¿Te das cuenta de lo importante que es tener relaciones valiosas y significativas en todo momento? ¿De qué manera sientes la protección de una comunidad en la que te quieren y te aceptan?
La oración de la novena, un Ave María y un Gloria.
Lectura de los Hechos de los Apóstoles (Hechos 4,32-5,1-11).
El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma: nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía, pues lo poseían todo en común. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y se los miraba a todos con mucho agrado. Entre ellos no había necesitados, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero de los vendido y lo ponían a los pies de los apóstoles; luego se distribuía a cada uno según lo que necesitaba. José, a quien los apóstoles apellidaron Bernabé, que significa hijo de la consolación, que era levita y natural de Chipre, tenía un campo y lo vendió, llevó el dinero y lo puso a los pies de los apóstoles. Pero un hombre llamado Ananías, de acuerdo con Safira su mujer, vendió una propiedad y se quedó con una parte del precio, sabiéndolo su mujer; después llevó el resto y lo puso a los pies de los apóstoles. Pero Pedro le dijo: “Ananías, cómo es que Satanás se ha adueñado de tu corazón para que mientas al Espíritu Santo y retengas parte del precio de la propiedad? ¿Es que no la podías retener cuando la tenías? Y, una vez vendida, ¿no eras dueño legítimo del precio? ¿Por qué has puesto en tu corazón esta decisión? No has engañado a hombres, sino a Dios”. Al oír Ananías estas palabras, se desplomó y expiró. Y se extendió un gran temor entre todos los que lo oían contar. Aparecieron unos jóvenes que lo envolvieron en lienzos y lo llevaron a enterrar. Aconteció unas tres horas más tarde que entró su mujer sin saber lo que había sucedido, y Pedro le preguntó: “Dime si habéis vendido la propiedad por tanto”. Ella respondió: “Sí, por tanto”. Entonces Pedro le dijo: “¿Por qué os habéis puesto de acuerdo para tentar al Espíritu del Señor? Mira, los pies de los que acaban de enterrar a tu marido están a la puerta y también te van a llevar a ti”. Enseguida se desplomó a sus pies y expiró. Los jóvenes entraron, la encontraron muerta y la llevaron a enterrar junto a su marido. Y se extendió un gran temor en toda la Iglesia y entre todos los que lo oían contar.
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos Señor.
El pecado de Ananías y Safira no fue que se quedaran con parte de lo recaudado por la venta de sus tierras, sino más bien su engaño ante Dios y ante la Iglesia. No estaban obligados a vender sus tierras, y su elección de hacerlo muestra un grado de generosidad. Sin embargo, la hipocresía de su deshonestidad y, quizás, su deseo de dar una buena impresión contradice el bien que, de otra forma, habrían logrado. Ambos cayeron muertos al revelarse su fechoría, que refleja claramente el desagrado de Dios. La virtud que se opone a este vicio es la veracidad, que es la práctica de hablar y actuar de acuerdo con la verdad. (Nota a pie de página tomada de la Biblia Didajé).
CIC #2468: La verdad como rectitud de la acción y de la palabra humana, tiene por nombre veracidad, sinceridad o franqueza. La verdad o veracidad es la virtud que consiste en mostrarse veraz en los propios actos y en decir verdad en sus palabras, evitando la duplicidad, la simulación y la hipocresía.
¿Por qué creemos lo que dice la gente? ¿Qué ocurre cuando descubrimos que alguien ha mentido? ¿Qué relación hay entre confianza y verdad? Cuando te encuentras con personas que te provocan dudas sobre la veracidad de la doctrina y las enseñanzas morales de la Iglesia, ¿cómo debes reaccionar?
La oración de la novena, un Ave María y un Gloria.
Lectura de los Hechos de los Apóstoles (9,1-18).
Saulo, respirando todavía amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, autorizándolo a traerse encadenados a Jerusalén a los que descubriese que pertenecían al Camino, hombres y mujeres Mientras caminaba, cuando ya estaba cerca de Damasco, de repente una luz celestial lo envolvió con su esplendor. Cayó a tierra y escuchó una voz que le decía: “Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?” Dijo él: “¿Quién eres, Señor?” Respondió: “Soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tienes que hacer”. Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo llevaron de la mano a Damasco. Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber. Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión: “Ananías”. Respondió él: “Aquí estoy Señor”. El Señor le dijo: “Levántate y ve a la calle llamada Recta, y pregunta en casa de Judas por un tal Saulo de Tarso. Mira, está orando, y ha visto en visión a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista”. Ananías contestó: “Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén, y que aquí tiene autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre”. El Señor le dijo: “Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a pueblos y reyes, y a los hijos de Israel. Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre”. Salió Ananías, entró a la casa, le impuso las manos y dijo: “Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venias por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo”. Inmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó, y fue bautizado. Comió, y recobró las fuerzas.
Palabra de Dios.
℟. Te alabamos Señor.
La conversión espectacular de Saulo muestra el poder del encuentro con el Señor resucitado. El Señor dice: “Soy Jesús, a quien tú persigues” porque perseguir a la Iglesia de Cristo es perseguir a Cristo mismo. Se revela así la idea del Cuerpo Místico de Cristo, que Pablo desarrollará más tarde en sus escritos. La comunidad cristiana es, en un sentido muy real, el Cuerpo de Cristo. Una buena obra hecha a un miembro del Cuerpo Místico se le hace a Cristo mismo, y lo contrario es también verdadero. (Nota a pie de página tomada de la Biblia Didajé).
CIC #432: El nombre de Jesús significa que el Nombre mismo de Dios está presente en la Persona de su Hijo (cf. Hechos 5,41; Juan 7) hecho hombre para la Redención universal y definitiva de los pecados. Él es el Nombre divino, el único que trae la salvación (cf. Juan 3, 18; Hechos 2, 21) y de ahora en adelante puede ser invocado por todos porque se ha unido a todos los hombres por la Encarnación (cf. Romanos 10, 6-13) de tal forma que “no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos” (Hechos 4,12; cf. Hechos 9,14; Santiago 2,7).
El Catecismo de la Iglesia Católica en el numeral 675 afirma que “antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lucas 18, 8; Mateo 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lucas 21,12; Juan 15,19-20) desvelará el ‘misterio de iniquidad’ bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad”. Si alguna vez has meditado sobre esta enseñanza, ¿qué imagen o imágenes te vinieron a la mente? ¿Con qué frecuencia rezas por los que están lejos de Dios?
La oración de la novena, un Ave María y un Gloria.
Oh, Buen Pastor que nunca dejas de buscar a los perdidos, para llamar a casa al extraviado, para consolar a los que tienen miedo y para vendar a los heridos. Te pido que traigas a (mencione los nombres) de regreso a la práctica de la fe y elimines todos los obstáculos que le(s) impiden recibir tu abundante misericordia, que fluye sacramentalmente a través del corazón de tu santa Iglesia. A través de la intercesión de María, la Madre de Dios, su ángel de la guarda, su santo patrón y la siempre devota en sus oraciones Santa Mónica, perdones sus pecados y remuevas cualquier obstáculo que les quita la libertad de regresar a casa. Para ti, oh, Buen Pastor, que nos amaste hasta el final y te ofreciste a ti mismo al Padre para la salvación de todos nosotros.
Amén.