St. Anne Roman Catholic Parish Logo
St. Anne Roman Catholic Parish
  • English
  • Acerca de
    • Contacto
    • Campus Map
    • Preguntas frecuentes
    • Encontrar Ayuda
    • Únete a Sta. Ana
    • Leadership & Staff
    • Juego de trivial
  • Conéctate
    • Anuncios
    • Eventos
    • Calendario de instalaciones
    • Liturgia
    • Proyección Social
    • Visita Flocknote
  • Medios de comu...
    • Medios de comunicación
    • Transmisiones en vivo en YouTube
    • Envios de boletines y medios
  • Recursos
    • Sacramentos
    • Nuestra vida en Cristo
    • Santa Ana en Flocknote
    • My Own Church
    • O.I.C.A.
    • Ambiente Seguro
  • Más
    • Donar por Internet
    • Cómo donar en línea
    • Campaña de Caridad y Desarrollo
    • Lista de deseos de Santa Ana
    • Contribuye mientras haces la compra en Fry's
    • Contribuciones regulares en línea
    • Servir
    • Los Porteros de San José
    • Oportunidades de voluntariado
  • Medios de comunicación
  • Ver en directo
X Domingo Ordinario (Lecturas)

X Domingo Ordinario (Lecturas)

junio 05, 2016 1:00 p. m.  · Jesucristo

Evangelio, Lecturas, Tiempo Ordinario

entry.speaker.one().title

1 Reyes 17, 17-24 Salmo 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a y 13b Gal 1, 11-19 Lc 7, 16 Lc 7, 11-17

Primera lectura

1 Reyes 17, 17-24
En aquellos días, cayó enfermo el hijo de la dueña de la casa en la que se hospedaba Elías. La enfermedad fue tan grave, que el niño murió. Entonces la mujer le dijo a Elías: "¿Qué te he hecho yo, hombre de Dios? ¿Has venido a mi casa para que recuerde yo mis pecados y se muera mi hijo?"

Elías le respondió: "Dame acá a tu hijo". Lo tomó del regazo de la madre, lo subió a la habitación donde él dormía y lo acostó sobre el lecho. Luego clamó al Señor: "Señor y Dios mío, ¿es posible que también con esta viuda que me hospeda te hayas irritado, haciendo morir a su hijo?"

Luego se tendió tres veces sobre el niño y suplicó al Señor, diciendo: "Devuélvele la vida a este niño". El Señor escuchó la súplica de Elías y el niño volvió a la vida.

Elías tomó al niño, lo llevó abajo y se lo entregó a su madre, diciendo: "Mira, tu hijo está vivo". Entonces la mujer dijo a Elías: "Ahora sé que eres un hombre de Dios y que tus palabras vienen del Señor".


Salmo Responsorial

Salmo 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a y 13b
R. (2a) Te alabaré, Señor, eternamente.
Te alabaré, Señor, pues no dejaste
que se rieran de mí mis enemigos.
Tú, Señor, me salvaste de la muerte
y a punto de morir, me reviviste.
R. Te alabaré, Señor, eternamente.
Alaben al Señor los que lo aman,
den gracias a su nombre,
Porque su ira dura un solo instante
y su bondad, toda la vida.
El llanto nos visita por la tarde;
y en la mañana, el júbilo.
R. Te alabaré, Señor, eternamente.
Escúchame, Señor, y compadécete;
Señor, ven en mi ayuda.
Convertiste mi duelo en alegría,
te alabaré por eso eternamente.
R. Te alabaré, Señor, eternamente.


Segunda lectura

Gal 1, 11-19
Hermanos: Les hago saber que el Evangelio que he predicado, no proviene de los hombres, pues no lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.

Ciertamente ustedes han oído hablar de mi conducta anterior en el judaísmo, cuando yo perseguía encarnizadamente a la Iglesia de Dios, tratando de destruirla; deben saber que me distinguía en el judaísmo, entre los jóvenes de mi pueblo y de mi edad, porque los superaba en el celo por las tradiciones paternas.

Pero Dios me había elegido desde el seno de mi madre, y por su gracia me llamó. Un día quiso revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos. Inmediatamente, sin solicitar ningún consejo humano y sin ir siquiera a Jerusalén para ver a los apóstoles anteriores a mí, me trasladé a Arabia y después regresé a Damasco. Al cabo de tres años fui a Jerusalén, para ver a Pedro y estuve con él quince días. No vi a ningún otro de los apóstoles, excepto a Santiago, el pariente del Señor.


Aclamación antes del Evangelio

Lc 7, 16
R. Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros.
Dios ha visitado a su pueblo.
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 7, 11-17
En aquel tiempo, se dirigía Jesús a una población llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de mucha gente. Al llegar a la entrada de la población, se encontró con que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de una viuda, a la que acompañaba una gran muchedumbre.

Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: "No llores". Acercándose al ataúd, lo tocó, y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces Jesús dijo: "Joven, yo te lo mando: levántate". Inmediatamente el que había muerto se levantó y comenzó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre.

Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo: "Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo".

La noticia de este hecho se divulgó por toda Judea y por las regiones circunvecinas.

Acerca de
Contacto
Campus Map
Preguntas frecuentes
Encontrar Ayuda
Únete a Sta. Ana
Leadership & Staff
Juego de trivial
Conéctate
Anuncios
Eventos
Calendario de instalaciones
Liturgia
Proyección Social
Visita Flocknote
Medios de comu...
Medios de comunicación
Transmisiones en vivo en YouTube
Envios de boletines y medios
Recursos
Sacramentos
Nuestra vida en Cristo
Santa Ana en Flocknote
My Own Church
O.I.C.A.
Ambiente Seguro
Más
Donar por Internet
Servir
© 2026 La Parroquia de Santa Ana