Sión había dicho: 'El Señor me ha abandonado,
el Señor me tiene en el olvido'.
¿Puede acaso una madre olvidarse de su creatura
hasta dejar de enternecerse por el hijo de sus entrañas?
Aunque hubiera una madre que se olvidara,
yo nunca me olvidaré de ti",
dice el Señor todopoderoso.
Hermanos: Procuren que todos nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.
Ahora
bien, lo que se busca en un administrador es que sea fiel. Por eso, lo
que menos me preocupa es que me juzguen ustedes o un tribunal humano;
pues ni siquiera yo me juzgo a mí mismo. Es cierto que mi conciencia no
me reprocha nada, pero no por eso he sido declarado inocente. El Señor
es quien habrá de juzgarme. Por lo tanto, no juzguen antes de tiempo;
esperen a que venga el Señor. Entonces él sacará a la luz lo que está
oculto en las tinieblas, pondrá al descubierto las intenciones del
corazón y dará a cada uno la alabanza que merezca.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Nadie puede servir a dos
amos, porque odiará a uno y amará al otro, o bien obedecerá al primero y
no le hará caso al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios
y al dinero.
Por eso les digo que no se preocupen por su vida,
pensando qué comerán o con qué se vestirán. ¿Acaso no vale más la vida
que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Miren las aves del
cielo, que ni siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y, sin
embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes más
que ellas? ¿Quién de ustedes, a fuerza de preocuparse, puede prolongar
su vida siquiera un momento?
¿Y por qué se preocupan del vestido?
Miren cómo crecen los lirios del campo, que no trabajan ni hilan. Pues
bien, yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se
vestía como uno de ellos. Y si Dios viste así a la hierba del campo, que
hoy florece y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por
ustedes, hombres de poca fe?
No se inquieten, pues, pensando:
¿Qué comeremos o qué beberemos o con qué nos vestiremos? Los que no
conocen a Dios se desviven por todas estas cosas; pero el Padre
celestial ya sabe que ustedes tienen necesidad de ellas. Por
consiguiente, busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas
estas cosas se les darán por añadidura. No se preocupen por el día de
mañana, porque el día de mañana traerá ya sus propias preocupaciones. A
cada día le bastan sus propios problemas".