St. Anne Roman Catholic Parish Logo
St. Anne Roman Catholic Parish
  • English
  • Acerca de
    • Contacto
    • Campus Map
    • Preguntas frecuentes
    • Encontrar Ayuda
    • Únete a Sta. Ana
    • Leadership & Staff
    • Juego de trivial
  • Conéctate
    • Anuncios
    • Eventos
    • Calendario de instalaciones
    • Liturgia
    • Proyección Social
    • Visita Flocknote
  • Medios de comu...
    • Medios de comunicación
    • Transmisiones en vivo en YouTube
    • Envios de boletines y medios
  • Recursos
    • Sacramentos
    • Nuestra vida en Cristo
    • Santa Ana en Flocknote
    • My Own Church
    • O.I.C.A.
    • Ambiente Seguro
  • Más
    • Donar por Internet
    • Cómo donar en línea
    • Campaña de Caridad y Desarrollo
    • Lista de deseos de Santa Ana
    • Contribuye mientras haces la compra en Fry's
    • Contribuciones regulares en línea
    • Servir
    • Los Porteros de San José
    • Oportunidades de voluntariado
  • Medios de comunicación
  • Ver en directo
Vigesimo Séptima Semana en Tiempo Ordinario - Homilía

Vigesimo Séptima Semana en Tiempo Ordinario - Homilía

octubre 04, 2020 1:00 p. m.  · Sergio Muñoz Fita

Homilias, Tiempo Ordinario

entry.speaker.one().title

Queridos hermanos:

Se podrían decir tantas cosas de las lecturas que la Iglesia nos presenta este domingo. Yo quiero centrarme en dos ideas que son válidas para nosotros, tanto a nivel individual como comunitario, y que me han dado mucho que pensar estos días en mi oración personal.

En uno de sus sermones, san Agustín escribe que «Dios nos cultiva como un campo para hacernos mejores» (Sermon 87). Por tanto, la viña de la primera lectura y de la parábola evangélica pueden aplicarse a nosotros. La primera de las ideas que quiero compartir con vosotros es la de la paciencia de Dios. Paciencia infinita de Dios, que aguarda a que demos fruto. Te invito a que pienses en tu vida, como ha sido hasta el día de hoy: ¡cuántas oportunidades has tenido para dar frutos de santidad! ¡Cuántas veces te ha visitado Dios, a través de personas y de circunstancias, y tú has «matado» esas ocasiones de gracia, una tras otra, como aquellos criados que iban asesinando a los sirvientes enviados por el propietario de la viña! En nuestros padres; o en nuestros catequistas; o en buenas amistades; o en el ejemplo y las enseñanzas de tantos santos; o en los buenos sacerdotes que hemos conocido; o en tanta gente sencilla y anónima que han sido luz para nosotros; o en tantos buenos libros que nos han caído a las manos; o en mensajes o películas que nos han conmovido; o en todas esas realidades verdaderas, nobles, justas y puras de las que hablaba san Pablo en la segunda lectura, el Señor ha ido enviándonos – sin darnos cuenta muchas veces – oportunidades para dar fruto y, sin embargo, nuestro campo tal vez sigue yermo y estéril. Se nos pasa la vida, y seguimos desperdiciando las visitas de Dios. En el colmo de su amor, su Hijo ha venido a nosotros y nos lo hemos quitado de encima porque nos molestaba. Lo hemos apartado de nuestra vida porque creímos en nuestra locura que Jesús era un enemigo de nuestra felicidad.
Piensa, por tanto, en esa paciencia de Dios en tu vida. Escribe el Apóstol san Pedro que «la paciencia de Dios es nuestra salvación» (2Pe 3,12), y en la carta del apóstol Santiago encontramos estas palabras (5,7): «miren cómo el sembrador espera el fruto precioso de la tierra, aguardando pacientemente hasta que caigan las lluvias del otoño y de la primavera».

La segunda idea conecta el mensaje de este domingo con el anterior: no podemos tomar esa paciencia infinita de Dios como pretexto para retrasar nuestra conversión. Al contrario, lo que debería quedarnos claro de las lecturas de hoy es que el Señor espera encontrar fruto. Más aún, que el Señor vendrá a buscar fruto. Recuerdo a un querido profesor mío de Patrología, Juan José Ayán, darnos esta definición de Historia, según la Teología de San Ireneo: la Historia es el tiempo que Dios se toma para madurar a su criatura. Sí, el tiempo se nos da para que maduremos y demos fruto. El Evangelio de hoy terminaba con estas palabras terribles del Señor: «por eso os digo que se os quitará el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca frutos».Queridos hermanos: el reloj de nuestra vida cada vez está más cerca de detenerse. Quizás tengamos más tiempo a nuestras espaldas de la que nos queda por delante. Un día nos encontraremos con Dios cara a cara y él nos dirá aquellas palabras que hemos escuchado en la primera lectura: «¿qué más pude hacer por mi viña, que yo no hiciera? ¿Qué más pude hacer para salvarte? Te di tiempo abundante, oportunidades innumerables, personas y ejemplos extraordinarios, te di a mi hijo Jesús, no me cansé de llamarte y de atraerte con los lazos de mi amor misericordioso… y aquí has llegado, al final de tu camino… y tu tierra no ha dado frutos de conversión, de amor, de santidad».

No sé Vds., pero yo no quiero verme en esa posición al atardecer de mi vida y por eso doy gracias a Dios por el recordatorio que, en las lecturas de este domingo, me hace hoy para que tome más en serio la vida cristiana y para que, con su ayuda, vuelva a comenzar otra vez. Que, como diremos en la oración conclusiva de esta Misa, Dios nos conceda dar frutos y ser transformados en aquel a quien recibimos en el sacramento de la Eucaristía. Solo así viviremos en paz, seremos verdaderamente felices y alcanzaremos ese lugar que sobrepasa nuestros anhelos y deseos y que Dios ha preparado para los que lo aman.


Acerca de
Contacto
Campus Map
Preguntas frecuentes
Encontrar Ayuda
Únete a Sta. Ana
Leadership & Staff
Juego de trivial
Conéctate
Anuncios
Eventos
Calendario de instalaciones
Liturgia
Proyección Social
Visita Flocknote
Medios de comu...
Medios de comunicación
Transmisiones en vivo en YouTube
Envios de boletines y medios
Recursos
Sacramentos
Nuestra vida en Cristo
Santa Ana en Flocknote
My Own Church
O.I.C.A.
Ambiente Seguro
Más
Donar por Internet
Servir
© 2026 La Parroquia de Santa Ana