St. Anne Roman Catholic Parish Logo
St. Anne Roman Catholic Parish
  • English
  • Acerca de
    • Contacto
    • Campus Map
    • Preguntas frecuentes
    • Encontrar Ayuda
    • Únete a Sta. Ana
    • Leadership & Staff
    • Juego de trivial
  • Conéctate
    • Anuncios
    • Eventos
    • Calendario de instalaciones
    • Liturgia
    • Proyección Social
    • Visita Flocknote
  • Medios de comu...
    • Medios de comunicación
    • Transmisiones en vivo en YouTube
    • Envios de boletines y medios
  • Recursos
    • Sacramentos
    • Nuestra vida en Cristo
    • Santa Ana en Flocknote
    • My Own Church
    • O.I.C.A.
    • Ambiente Seguro
  • Más
    • Donar por Internet
    • Cómo donar en línea
    • Campaña de Caridad y Desarrollo
    • Lista de deseos de Santa Ana
    • Contribuye mientras haces la compra en Fry's
    • Contribuciones regulares en línea
    • Servir
    • Los Porteros de San José
    • Oportunidades de voluntariado
  • Medios de comunicación
  • Ver en directo
Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo (Lecturas)

Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo (Lecturas)

junio 02, 2024 1:00 p. m.  · Jesucristo

Evangelio, Lecturas, Tiempo Ordinario

entry.speaker.one().title

Ex 24, 3-8 Salmo 115, 12-13. 15 y 16bc. 17-18R. (13) Heb 9, 11-15 Mc 14, 12-16. 22-26

Primera lectura

Ex 24, 3-8

En aquellos días, Moisés bajó del monte Sinaí y refirió al pueblo todo lo que el Señor le había dicho y los mandamientos que le había dado. Y el pueblo contestó a una voz: “Haremos todo lo que dice el Señor”.

Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano, construyó un altar al pie del monte y puso al lado del altar doce piedras conmemorativas, en representación de las doce tribus de Israel.

Después mandó a algunos jóvenes israelitas a ofrecer holocaustos e inmolar novillos, como sacrificios pacíficos en honor del Señor. Tomó la mitad de la sangre, la puso en vasijas y derramó sobre el altar la otra mitad.

Entonces tomó el libro de la alianza y lo leyó al pueblo, y el pueblo respondió: “Obedeceremos. Haremos todo lo que manda el Señor”.

Luego Moisés roció al pueblo con la sangre, diciendo: “Ésta es la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con ustedes, conforme a las palabras que han oído”.

Segunda lectura

Heb 9, 11-15

Hermanos: Cuando Cristo se presentó como sumo sacerdote que nos obtiene los bienes definitivos, penetró una sola vez y para siempre en el “lugar santísimo”, a través de una tienda, que no estaba hecha por mano de hombres, ni pertenecía a esta creación. No llevó consigo sangre de animales, sino su propia sangre, con la cual nos obtuvo una redención eterna.

Porque si la sangre de los machos cabríos y de los becerros y las cenizas de una ternera, cuando se esparcían sobre los impuros, eran capaces de conferir a los israelitas una pureza legal, meramente exterior, ¡cuánto más la sangre de Cristo purificará nuestra conciencia de todo pecado, a fin de que demos culto al Dios vivo, ya que a impulsos del Espíritu Santo, se ofreció a sí mismo como sacrificio inmaculado a Dios, y así podrá purificar nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, para servir al Dios vivo!

Por eso, Cristo es el mediador de una alianza nueva. Con su muerte hizo que fueran perdonados los delitos cometidos durante la antigua alianza, para que los llamados por Dios pudieran recibir la herencia eterna que él les había prometido.

Evangelio

Mc 14, 12-16. 22-26

El primer día de la fiesta de los panes Azimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron a Jesús sus discípulos: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?” Él les dijo a dos de ellos: “Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño de la casa en donde entre: ‘El Maestro manda preguntar: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?’ Él les enseñará una sala en el segundo piso, arreglada con divanes. Prepárennos allí la cena”. Los discípulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jesús les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen: esto es mi cuerpo”. Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias, se la dio, todos bebieron y les dijo: “Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”.

Después de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos.


Acerca de
Contacto
Campus Map
Preguntas frecuentes
Encontrar Ayuda
Únete a Sta. Ana
Leadership & Staff
Juego de trivial
Conéctate
Anuncios
Eventos
Calendario de instalaciones
Liturgia
Proyección Social
Visita Flocknote
Medios de comu...
Medios de comunicación
Transmisiones en vivo en YouTube
Envios de boletines y medios
Recursos
Sacramentos
Nuestra vida en Cristo
Santa Ana en Flocknote
My Own Church
O.I.C.A.
Ambiente Seguro
Más
Donar por Internet
Servir
© 2026 La Parroquia de Santa Ana