Sirácida 44, 1. 10-15 Del Salmo 131 Mateo 13, 16-17
Primera Lectura
Sirácida 44, 1. 10-15
Hagamos el elogio de aquellos hombres ilustres,
que fueron nuestros padres.
Ellos fueron misericordiosos
y sus obras no se han olvidado.
Se perpetúan en sus descendientes
y éstos son la rica herencia que han dejado.
Sus hijos siguen fieles a la alianza
y sus nietos también, gracias a ellos.
Su gloria jamás se extinguirá.
Sus cuerpos fueron sepultados en paz
y su nombre durará eternamente.
Que proclamen los pueblos su sabiduría
y los alabe dignamente la asamblea.
Evangelio
Mateo 13, 16-17
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.