Bueno, pues, vamos ahora si a la palabra de Dios, que nos ofrece como decia la primera lectura- una sabiduria escondida. Una manera de ver el mundo y de considerarnos a nosotros mismos que es diferente de lo que el mundo nos puede proponer. Esto creo que muy importante recordarlo de cuando en cuando. Alli afuera hay una sociedad que tiene unos criterios, unos estilos de vida, unas formas de conducta que no tienen que ver en absoluto con lo que Dios nos ha comunicado en la revelacion.
Y el Señor nos ha transmitido su sabiduria con el proposito de que nosotros la aceptemos de buen grado y que vamos con alegria vivir conforme a ella. Es una sabiduria exigente porque incluso, nuestra vida cotidiana las metas que verdaderamente merecen la pena no se obtienen sin esfuerzo, sin trabajo, y sin sacrificio. Y esta ley que llevamos todos grabada en nuestros ser, en el nivel humano de las cosas, se realiza tambien en nuestra vida espiritual. El que algo quiere, algo le cuesta, solemos decir. Y en esa linea, el Señor hoy en el Evangelio nos ha recordado que ser discipulos en el dia de hoy es exigiente. El Señor ha utilizado en tres ocasiones la palabra discipulo para decirnos "el que no me prefiere por encima de su padre y de su madre, de su esposo, de su esposa, de sus familiares, no puede ser mi discipulo." Por lo tanto tenemos un criterio aqui de preferencia.